sábado, 13 de noviembre de 2010

Sobre antipatías y amor.

En ocasiones, sin mayor lógica, simplemente surge en mí la antipatía. El objetivo de este sentimiento es diverso y las razones, solo en parte, desconocidas.

Recuerdo como primer objetivo a Shakira en sus inicios, pues una vez convertida a rubia, en el mercado americano y comprometida con De La Rua, los motivos originales se desvanecieron y actualmente me agrada bastante su música. Otro es el caso de Ricardo Arjona, no me agrada, me resulta insufrible como personaje aunque no puedo negar que me he dejado llevar por la armonía de algunas de sus canciones. Luego está Paulo Coelho, es diferente, no me llama la atención. Sé que es un creador de best-sellers y muchas personas han sido influenciadas por su obra. Yo, lo evito. Cuando intenté leer algunas líneas suyas me resultó aburrido, en realidad me pareció familiar. Lo que él escribe me parece haberlo leído miles de veces antes en otras fuentes. Por lo mismo, concluí que resulta bueno que lo lea tanta gente pues ¿de qué otro modo llegaría a ellos tanta información que es seguro, no andan buscando?

Es bastante difícil abstraerme de mis prejuicios, ya que a menudo son solo un sentimiento y no le encuentro sentido. Lo peor ha sido el caso Deepak Chopra. ¿Es un líder espiritual? Debe serlo, e imagino que algunas de sus enseñanzas podrían tener mucho de razón. Pero de todos los anteriores es el que más me inspira aversión, como si entre sus profundos ojos delineados llevara marcado el sello del Dólar. ¿Debería hacer un esfuerzo y leer más sobre su obra? No he podido y no tengo intenciones de hacerlo en el corto plazo. Es más difícil que el caso Coelho, del cual al menos conozco que escribe tiernas historias y algunos fragmentos suyos me resultan simpáticos y acertados.

Siguiendo esa costumbre he evitado leer a Osho. No lo he evitado realmente porque no sabía nada de él, pero pudiendo elegir uno de sus libros he preferido cualquier otro. Recién hoy supe que es una persona, al investigar su nombre escrito al final de un texto que me resultó esclarecedor. Ese texto es el que comparto hoy, en parte porque no quiero perderlo y por si se me antoja volverlo a leer.


Es complicado amar a la gente real, porque una persona real no va a cumplir tus expectativas. No es su deber.
Nadie está aquí para cumplir las expectativas de otra persona, tiene que vivir su propia vida. Y cuando hace algo que va contra ti o no se ajusta a tus sentimientos, a tus emociones, a tu ser, se complica.

Es muy fácil pensar en el amor, pero es muy difícil amar.
Es muy fácil amar a todo el mundo. La verdadera dificultad es amar a un solo ser humano.
Es muy fácil amar a Dios o a la humanidad. El verdadero problema surge cuando conoces a una persona concreta, chocas con ella.
Chocar con ella es ir a través de un gran cambio, y es un gran desafío.

No va a ser tu esclavo y tú tampoco vas a ser su esclavo. Ahí es donde surge el verdadero problema. Si tú vas a ser esclavo o el otro va a ser esclavo, entonces no pasa nada. El problema surge porque nadie quiere hacer de esclavo, y nadie puede ser un esclavo.
Todo el mundo tiene libre albedrío... el ser consiste en libertad. El hombre es libertad.

Recuerda, es un problema real, no tiene nada que ver contigo personalmente. Este problema tiene que ver con el fenómeno del amor. No lo conviertas en un problema personal, si no, te meterás en un lío. Todo el mundo tiene que hacer frente, más o menos, al mismo problema. Nunca me he encontrado con nadie que no tenga dificultades en el amor. Tiene algo que ver con el amor, con el mundo del amor.

La misma relación te lleva a situaciones en las que surgen problemas... y es bueno pasar a través de ellas.
En Oriente, al ver las dificultades que entrañaba, las personas se han escapado. Empezaron a negar su amor, a rechazarlo.
Se convirtieron en personas sin amor pero lo llamaban falta de apego. Poco a poco, se quedaron mortecinos.
El amor casi desapareció de Oriente y sólo quedó la meditación.

Meditación significa que te sientes bien en tu soledad. Meditación significa que sólo estás emparentado contigo mismo.
El círculo está completo contigo; no necesitas salirte de él. Por supuesto, el noventa y nueve por ciento de tus problemas se resuelven, pero a un precio muy elevado. Ahora tendrás menos preocupaciones. El hombre oriental tiene menos preocupaciones, menos tensiones... vive casi en su propia cueva interna, protegido, con los ojos tapados. No permite que se mueva la energía. Hace cortocircuito... basta un pequeño movimiento de energía dentro de su ser para que se sienta feliz. Pero esta felicidad está un poco muerta. Su felicidad no es júbilo, no es alegría.

Como mucho, puedes decir que no es infelicidad. Como mucho puedes decir algo negativo, como decir que estás sano porque no estás enfermo.
Pero eso no es tener mucha salud. La salud debería ser algo positivo, tener brillo propio, y no sólo ser una ausencia de enfermedad. En ese sentido, incluso un cuerpo muerto está sano, porque no tiene enfermedades.

En Oriente hemos intentado vivir sin amor, renunciar al mundo que significa renunciar al amor , renunciar a la mujer, renunciar al hombre, a todas las oportunidades en las que puede florecer una flor. Los monjes jainistas, los monjes hinduistas, los monjes budistas, no pueden hablar con una mujer si están solos; no pueden tocar a una mujer, ni siquiera pueden verse cara a cara. Cuando una mujer les viene a pedir algo, tienen que bajar la mirada. Tienen que mirarse la punta de la nariz para no ver a la mujer ni por equivocación. Porque, quién sabe, quizá se despierte algo... y en las manos del amor, uno es casi impotente.

No se quedan en casa de la gente, y no se quedan mucho tiempo en el mismo lugar porque es posible que surja el apego, el amor. De modo que se van moviendo, vagando y evitando todo tipo de relaciones. Han alcanzado una cierta cualidad de quietud. Son personas que no se alteran, no les atrae el mundo, pero no son felices, no celebran.

En Occidente ha pasado exactamente lo contrario. La gente ha intentado encontrar la felicidad por medio del amor, y esto ha sido la causa de muchos problemas. Han perdido el contacto consigo mismos. Se han alejado tanto de sí mismos que no saben cómo volver. No saben dónde está el camino, dónde está su casa. Se sienten insignificantes, desamparados, y siguen haciendo esfuerzos de amor con aquella mujer, con aquel hombre: heterosexual, homosexual, autosexual. Lo intentan de todas las maneras pero se sienten vacíos, porque sólo el amor te puede hacer feliz, pero no hay silencio en él. Y cuando hay felicidad no hay silencio; sigue faltando algo.

Cuando eres feliz sin silencio, tu felicidad será como una fiebre, una excitación... mucho ruido y pocas nueces. Ese estado febril creará mucha tensión dentro de ti y no conseguirás nada, sólo correr, perseguir. Y un día te das cuenta de que todo ese esfuerzo no tiene sentido porque estás intentando encontrar al otro, pero todavía no te has encontrado a ti mismo.

Los dos caminos han fracasado. Oriente ha fallado porque intentó la meditación sin amor. Occidente ha fallado porque intentó el amor sin meditación. Mi labor consiste en darte una síntesis, un conjunto, que significa amor más meditación. Uno debería ser capaz de ser feliz solo, y también debería ser capaz de ser feliz con alguien. Uno debería ser feliz dentro de sí mismo, y también debería ser feliz en las relaciones. Uno debería tener una casa bonita por dentro y por fuera. Deberías tener un hermoso jardín rodeando tu casa, y también un bello dormitorio. El jardín no se opone al dormitorio; el dormitorio no se opone al jardín.

La meditación debería ser un refugio interno, un altar interno. Siempre que sientas que el mundo es demasiado para ti, puedes ir a tu altar interno. Puedes darte un baño en tu ser interno. Puedes rejuvenecer. Puedes salir resucitado: de nuevo vivo, joven, renovado... para vivir, para ser. Pero también deberías ser capaz de amar a la gente y hacer frente a los problemas, porque un silencio impotente que no puede hacer frente a los problemas no es un gran silencio, no vale mucho.

Sólo debes anhelar y desear un silencio que pueda hacer frente a los problemas pero siguiendo en silencio.
Me gustaría decirte estas dos cosas: primero empieza a meditar... porque siempre es bueno empezar desde el centro más cercano de tu ser, y es la meditación. Pero no te quedes atascado ahí. La meditación debería transformarse florecer, abrirse y convertirse en amor.

No te preocupes, no lo conviertas en un problema, no lo es. Simplemente es humano, es natural. Todo el mundo tiene miedo, tiene que ser así. Pero la vida funciona de manera que tienes que tener miedo. Las personas que pierden el miedo, no lo pierden porque se vuelvan valientes, ya que una persona valiente sólo está reprimiendo su miedo; en realidad, no es que no tenga miedo. Una persona pierde el miedo cuando acepta sus miedos. No es una cuestión de valentía. Simplemente es analizar los hechos de la vida y darse cuenta de que es natural tener miedo. ¡Uno acepta los miedos!

El problema surge cuando quieres rechazarlos. Te han enseñado unos ideales ególatras: «Sé valiente. » ¡Qué tontería! ¡Bobadas! ¿Cómo puede un hombre inteligente evitar tener miedo? Si eres estúpido no tendrás miedo. El conductor del autobús toca la bocina mientras tú estás en medio de la calle, sin pasar miedo. O te va a embestir un toro y tú estás ahí de pie, sin pasar miedo. Pero ¡eres estúpido! Un hombre inteligente tiene que apartarse del camino.

Si te conviertes en un adicto y empiezas a buscar serpientes en un matorral, entonces tienes un problema. Si no hay nadie en la carretera pero tienes miedo y sales corriendo, entonces tienes un problema; si no, el miedo es algo natural.

Cuando digo que pierdas el miedo, no me refiero a que no habrá temores en la vida. Llegarás a darte cuenta de que el noventa por ciento de los miedos son pura imaginación. El diez por ciento son reales, y tienes que aceptarlos. No convierto a la gente en valientes. Los vuelvo más receptivos, sensibles, atentos, y su atención es suficiente. Se dan cuenta de que sus miedos también pueden servir de peldaños. No te preocupes, ¿de acuerdo?

- Osho -


lunes, 11 de octubre de 2010

Historia de un Caminador


¡Otra vez don Ricardito hizo de las suyas! Así comentaba la casera del mercado a cada clienta que llegaba. No hacía mucho que la esposa de don Ricardo la había puesto al tanto de las últimas noticias sin importarle lo mal que hacía quedar a su esposo, y ciertamente lo mal que ella misma quedaba, aunque se podría suponer que lo primero era lo que deseaba y lo segundo no le importaba siempre que ella quedara como la víctima.

Ebrio recurrente y hablador sin igual, don Ricardo había colmado al extremo la paciencia de su familia, y esta vez los golpes no se habían hecho esperar. Nuevamente surgieron planes de internarlo por la fuerza en un centro para alcohólicos. No era posible, comentaban, que hubiera golpeado a su nieto. Nada justificaba que en un arranque de ira, borracho, lo hiciera a un lado con brusquedad. La madre había reaccionado violentamente y como no había sido la única testigo, entre todos le dieron duro.

El joven Ricardo jamás imaginó llegar a viejo. Sus planes para el futuro eran sueños fabulosos de una vida fabulosa que, por derecho, el mundo le otorgaría. Pero a la abundancia de la juventud le había sucedido la carencia y el infortunio. El hombre que se había acostumbrado a rodearse de empresarios sintiéndose uno de ellos, sin serlo; que acostumbraba enseñar la billetera repleta de dólares, aunque no fueran todos suyos; que hacía de todos un amigo para servirse de ellos; que presumía de la belleza de sus hijos comparándolos con los de otros; despertó un buen día y se vio a sí mismo como un viejo, sin casa, sin empleo, sin mujer que lo amara, sin hijos que lo respetaran, sin amigos.


Don Ricardo pasó por el mercado un par de semanas después. Como era su costumbre cuando estaba “sano” y tenía algo de dinero, hacía las compras para el almuerzo dominguero que él mismo prepararía. Saludó a la casera y comentó algunas noticias que la distrajeran, le hizo una broma y ambos rieron. Mas allá otro casero le preguntó porqué no lo habían visto en días. La respuesta, mitad verdad mitad no tanto, fue que un amigo lo había llamado para un trabajo que le tomó varios días resolver. Su amigo era un importante empresario, conocido de fulano, importador/exportador, dueño de esto y de lo otro, se conocían de años.


Cuando joven, don Ricardo era un gran contador de historias; siempre captaba la atención con sus anécdotas, las que a menudo salpicaba con ironía o sarcasmo. Siendo además un gran “caminador”, conocía de muchas cosas. Sabía dónde y cómo conseguir lo que cualquiera de sus amistades pudiera necesitar, así que ¡vaya que sí lo buscaban! En cuanto a dinero, aunque pecaba de presumido, nadie que lo hubiese conocido podía negar su pródiga generosidad. Cuando estaba de buen humor podía dar espléndidas propinas a sus menores y, siempre que se le antojaba, engreír a los más pequeños.


Don Ricardo no quiere pensar en el pasado y menos en el futuro. Cuando frecuenta a sus amigos de cantina obtiene de ellos la atención y el respeto que le niega su hogar. Es un hombre que entre aquellas gentes sobresale porque ha vivido mucho, sabe de todo y aún es buen conversador, aunque en lugar de fino sarcasmo ahora su plática se encuentre teñida de ácidas críticas y malintencionados comentarios.



La vida no resultó como él imaginó que sería, cuentan que nunca pensó llegar a viejo. Don Ricardo nunca se preocupó del futuro y, a estas alturas de la vida, no se le ha ocurrido comenzar a hacerlo.

martes, 2 de febrero de 2010

Conversación en un taxi sobre lo ocurrido en Cusco

El viernes último, mi familia y yo aún estábamos consternados e indignados por los sucesos ocurridos durante la semana en Cusco debido a las lluvias. Aunque ante la proximidad de la fiesta de la Candelaria, nuestra preocupación se iba enfocando en la posibilidad de lluvias en Puno, destino al cual la menor de mis hermanas asistirá por tercer año consecutivo para danzar su tan apreciado Caporales.


Es así que esa mañana antes de salir a trabajar, mi otra hermana señaló con preocupación que en las noticias ya mencionaban las lluvias azotando el departamento altiplánico. Por mi parte, consideré el asunto y no me quedó más que desear que no hubiera mayor problema, pues resultaría muy difícil evitar el viaje de la menor.


Casi una hora después, estaba yo en el paradero deseando que un taxi colectivo apareciera antes de que fuera demasiado tarde. El tiempo pasaba y no solo ningún colectivo aparecía sino que tampoco estaban ninguna de las otras chicas con las cuales me uno para compartir taxi en ocasiones similares. Un señor, que al parecer también tenía prisa, me preguntó hasta donde iba y a continuación propuso compartir uno. Dadas las circunstancias acepté de inmediato, aunque el costo entre los dos sería mayor que entre los usuales cuatro. Cuando por fin un taxi accedió a llevarnos después de regatear un poco, el señor en cuestión, amablemente me indicó que solo debería pagar el costo acostumbrado de un taxi colectivo.


Fue apenas nos acomodamos en el auto que me di cuenta de la buena disposición del señor para la charla, pues estando él sentado adelante y yo detrás, se acomodó en su asiento como para continuar el intercambio de palabras por algo más que unos minutos.


Así supe que era operador turístico, había llegado esa misma mañana del Cusco y la conversación inició con el asunto del problema en Aguas Calientes o Machu Picchu Pueblo. Mostraba al mismo tiempo su enojo y rechazo al decir que no contamos con helicopteros y que de no ser por los países que apoyaron no se habría logrado nada en cuanto a rescate. Además, agregó que era cierto, los primeros rescatados fueron "gringos" y europeos mientras que las dificultades fueron mayores para evacuar a los grupos de turistas latinoamericanos, entre ellos algunos de su equipo.


A continuación me habló de la existencia de una alternativa al acceso a las ruinas. Estaba convencido que un servicio de turismo guiado en buses, acondicionados con todas las comodidades, podría recorrer la ruta desde la ciudad del Cusco en lugar del tren. Se lamentaba que no se pueda contar con una carretera de esas condiciones.


Entonces mencionó algo que no había escuchado antes e ignoro cuánto habrá de verdad. Según este señor Keiko Fujimori es accionista de PeruRail y hace años, durante el gobierno de su padre, hubo la posibilidad de construir una carretera en esa ruta, por una zona que no está al borde de los cerros y sin peligro de derrumbes (mencionó un nombre que comenzaba con Huay.... o algo similar, pero no soy buena reteniendo detalles).


En aquél tiempo, según dijo, no solo fueron los de PeruRail los que evitaron la construcción de la vía alternativa, al parecer con el beneplácito del gobierno de turno, sino también los hoteles del lugar. Estos últimos porque procuran mantener el mayor tiempo posible a los turistas en la zona de Aguas Calientes y Machu Picchu, pues si hubiese una ruta alternativa los turistas podrían llegar y retirarse sin pasar la noche en el lugar.

Además agregó, sería conveniente para el turismo establecer horarios de entrada para grupos que no sobrepasen el máximo permitido de turistas en el lugar. Me explicó que no está permitido tener mas de cierta cantidad de turistas al mismo tiempo en el complejo arqueológico (me parece que eran dos mil), por lo cual solo ingresa esa cantidad como máximo cada día. Sin embargo si establecieran horarios, entraría un grupo por esa cantidad como máximo y luego saldría para que ingresara el siguiente, y así hasta tres o cuatro grupos por día. Los cuales, por supuesto, llegarían en un trayecto de ida y vuelta, en los buses que propuso antes, permaneciendo solo un par de horas visitando las ruinas.


Como no hay malo que por bien no venga, según reza un antiguo dicho, los beneficiados indirectos con el desastre en Cusco fueron los arequipeños. Como este señor viaja todo el tiempo, también había estado en la blanca ciudad. Llegando del aeropuerto se había dirigido a uno de los hoteles con los que acostumbra trabajar, tan solo para pedir una habitación que le permitiera asearse. Le dijeron: 'No se puede hermanito, estamos llenos'. Haciendo sus averiguaciones descubrió que Arequipa estaba ocupado en lo que el consideraba un 99% de su capacidad.


Esto se explica pues Arequipa está en camino a Cusco. Debido a que el circuito turístico en la ciudadela inca fue cerrado, aquellos que se encontraban en Arequipa al momento del desastre optaban por permanecer ahí. Mientras, aquellos que estaban recién llegando al país y ya no tienen la oportunidad de visitar Machu Picchu, también estaban siendo derivados solo hasta Arequipa. El mismo señor del taxi estaba en Lima en espera de un grupo que venía de Europa con los cuales tenía la ruta Ica-Arequipa-Cusco. Sin embargo, iban a extender la permanencia en Ica y Arequipa pues preferían evitar llevar sus turistas hasta el ombligo del mundo.


Hasta ese momento yo moría de impaciencia por preguntar si sabía algo de la situación en Puno. Apenas mencioné la Candelaria y Puno, el señor se deshizo en halagos, diciendo que 'Puno está lindo', a 5º de temperatura pero las calles llenas de danzantes practicando para la gran fiesta. Él por supuesto, había llegado directo a su hotel, pero dijo que no había problema de lluvias en el aeropuerto de Juliaca. Agregó que este año habría una sorpresa durante las fiestas pues habían decidido usar la música autóctona de Puno. Habló un poco más sobre Evo Morales y la controversia por el traje de la Diablada, diciendo que a Evo se le disculpa su ignorancia pues no tiene mayor instrucción. Habiendo sido únicamente dirigente cocalero, con las implicancias del caso, no hay razón para discutir sobre el origen de algo que pertenece a la región, más que a un solo país como es Bolivia o Perú. También mencionó la fiereza de las gentes del altiplano, descendientes de una casta de antiguos guerreros. Del modo en que le entendí, en la zona la amabilidad no es solo "buenas costumbres" sino método de sobrevivencia.


Mi última duda fue sobre la situación del aeropuerto en Cusco, pues los vuelos a Puno usualmente hacen escala ahí, pero dijo que en la ciudad el clima estaba normal y no había ningún problema.


Así transcurrió amenamente el recorrido esa mañana, hasta que finalmente llegué a mi destino mientras el señor del taxi continuó el suyo.

domingo, 26 de julio de 2009

Penitencia en Fiestas Patrias

Algunas semanas atrás me di cuenta que en gran medida mi vida gira alrededor de la comida, la mayoría de las veces de manera positiva pero algunas son motivo de preocupación.

Ahora mismo me encuentro no de muy buen ánimo pues los últimos excesos me hicieron recaer de tal manera que ni el clima inclemente de estas épocas había conseguido con algún resfriado digno de ser comentado.

Recuerdo la época de la universidad cuando instituí, como tantas otras cosas mitad juego mitad método de sobrevivencia, la "semana de la perdición" seguida de la "semana del arrepentimiento". Llevaba ya demasiado tiempo abusando del consumo de los chocolates y otros antojos, que decidí debía hacer algo al respecto para no padecer luego las consecuencias. Así una semana me permitía hacer lo de siempre pero a la siguiente me recordaba constantemente que era hora de abstenerme. La semana del arrepentimiento me resultaba difícil, acostumbrada a seguir mis impulsos, debía poner atención a mis propios consejos y no consumir o consumir menos lo que yo misma decidía.

Hace un par de años mis antojos se salieron de control. Tiempo después he concluido que no solo la comida fue la causante de mis males sino algunos sucesos estresantes que atravesaron mis barreras emotivas. Cualquiera haya sido la raíz del problema fueron uno o dos años realmente difíciles pues debí restringir exageradamente mis comidas para evitar resultar intoxicada y sufrir luego los malestares que continuaban por mas de una semana.

Enfrentando esa dolencia y al tiempo que aprendí a canalizar y evitar los problemas que me acosaban, de repente estaba curada y podía nuevamente comer sin tantos remilgos. Por un tiempo aún guardé ciertas reservas con las comidas que peor me enfermaron en aquella época, pero poco a poco fui disfrutando de casi todo lo que nuestra deliciosa comida nos ofrece.

El viernes último cuando fui al cine supe que no debía probar el pop-corn, aunque igual lo hice. El sábado fue un sandwich de jamón en la mañana, doble plato de arroz chaufa en la tarde y un pequeño indicio de mis anteriores males en la noche. El domingo, celebrando una visita, fue pollo a la brasa disfrutado con abundantes cremas. El resultado final, un terrible malestar que espero consiga frenarme estos días pues de no ser así, temo que volveré a los males de hace un par de años.

La pregunta ahora es inevitable: ¿ha ocurrido algo que me haya estresado de tal manera que mis defensas han perdido la batalla? Resulta contradictorio pues las últimas semanas estuve disfrutando mucho de mi familia y del reencuentro con viejas amistades. Estuve sintiéndome dichosa y agradecida por sentir la felicidad rondando mi vida y mi hogar tan a menudo.

¿Puede un solo recuerdo echar por tierra todo eso? Quiero ser optimista, no puedo evitarlo según parece, voy a dejar el tiempo pasar como hasta ahora y quién sabe si algún día ese círculo sea finalmente cerrado.

Mientras tanto y por si acaso, ingreso a la semana del arrepentimiento después de dos semanas deliciosamente dedicadas a la perdición.

miércoles, 3 de junio de 2009

Así fue como me vi envuelta en el viaje más lejano que de otro modo jamás hubiese querido realizar

Fue durante el 2008 mientras mis padres no decidían si viajar o no a Cusco, en uno de sus acostumbrados viajes anuales, cuando, al decidir finalmente conocer Tingo María, fue que se abrió el camino hacia lo que resultó en un viaje por tierras gauchas y cariocas.

Como es sabido, no tengo afición por viajar, pero fue tanto el comentario sobre ir o no a Cusco, que me entró un bichito por conocer y, cómo no, obtener fotos para publicar. Es así como quedó acordado que este año, en fecha que incluyera mi cumpleaños, viajaríamos a la tierra que vio nacer a mi padre... bueno, no tan lejos, solo a los lugares turísticos, pues ir hasta Chonta era un viaje que estaba menos dispuesta a afrontar.

Avanzaron los meses y en algún momento de finales del 2008, Marina decidió que deseaba conocer Italia, es decir Roma, seamos sinceros: El Vaticano. A mi no me pareció mala idea. Aún pienso que si las profecías se cumplen Roma será destruida, luego era buena idea viajar hacia allá antes de que eso suceda (sonrisas). Inmediatamente comencé a googlear todo lo referente al viaje, y pensé, siguiendo el itinerario del viaje anterior de mi hermana por Europa, que sería mejor idea conocer varios países de una vez. Después de todo, ya comenzaba a comprender la magnitud de viajar muchas horas de vuelo para llegar al viejo continente.

Averiguando en la página web de la agencia de viajes que suele contratar mi familia, encontré precisamente un par de paquetes que se acomodaban a mi idea de un recorrido múltiple. Les comuniqué a mis padres la información con la que contaba y por el momento lo dejamos en stand by pues aún faltaban meses para el viaje, previsto para mayo... o junio.

Cuanto más se acortaba el tiempo necesario para hacer las reservas, más difícil me resultaba aceptar que debería recorrer cuatro países en menos de 20 días, incluyendo los vuelos y las visitas en cada ciudad hechas a toda máquina, pues el tiempo no podía dar para más. Llegué a la conclusión que sería más de lo que cualquiera de nosotros podría aprovechar sin caer fulminados por el agotamiento. Por fortuna, Darío fue de la misma opinión y aunque quizás hubiésemos podido ir tan solo a Italia, la idea de un viaje tan largo para llegar a nuestro destino ya no resultaba tan prometedor como al comienzo.

Entonces pensamos rápidamente y decidimos que Brasil era una buena opción. Marina no iría jamás a Chile pues no lo considera atractivo, no iría a Colombia pues le resulta igual a playas y el Sol no es amigo de sus dolencias. Luego Brasil, en época de invierno era bastante aceptable. No estando muy convencida averiguamos la ruta y aún resultaban ser demasiadas horas de vuelo con escala en Chile o Buenos Aires, según los paquetes ofrecidos por nuestra agencia de viajes.

Sin mostrar todavía mayor conformidad con respecto al destino... y las horas de vuelo, encontramos que permanecer unos días en Buenos Aires y luego viajar a Río de Janeiro resultaba ser la mejor opción tanto en tiempo perdido en el avión como en costos.

Fue así que acordamos tomar el tour Buenos Aires - Río de Janeiro en fecha cercana a mi cumpleaños y nos preparamos para conocer los países hermanos de Argentina y Brasil.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Dimension desconocida?

¿Quién no ha oído hablar de fantasmas y apariciones? ¿Cuántas veces nos hemos sorprendido ante eventos inexplicables que relatan asombrados testigos?. Hoy en día, aquellas historias pueden tener, sino una explicación concluyente sobre su origen, por lo menos sí, alguna teoría científica respaldando lo que podría estar ocurriendo.

Al mismo tiempo que la ciencia ficción ha venido trasladándose al mundo real, algunos misterios que anteriormente eran considerados portentos sobrenaturales resultan ahora razonablemente explicables. De igual modo ocurre con fenómenos que no siempre tienen que ver con almas en pena: visiones fantasmagóricas, personas desaparecidas sin dejar rastro, encuentros con seres fantásticos, viajes o saltos en el tiempo; resultan lógicos cuando nos acercamos a las posibilidades que ofrece la Física Cuántica.

Quizás mis primeros acercamientos a este mundo fascinante fue leyendo un artículo sobre el triángulo de las Bermudas y viendo un especial en televisión algun tiempo después. ¿Por qué las personas que habían sufrido un disturbio al cruzar su avión sobre esa zona tenían sus relojes atrasados? ¿Dónde estuvieron ese tiempo? ¿Por qué los pilotos de avión transmitían mensajes por radio indicando su ubicación sobre un área donde no eran vistos y finalmente desaparecían?

Años más tarde llegó otra miniserie, de la cual no recuerdo su nombre. Al cruzar el mismo triángulo de las Bermudas, los pasajeros de un avión se ven atrapados en un espacio-tiempo desconocido. El espacio casi vacío en el que se encuentran va haciéndose cada vez más real, a la vez que son constantemente perseguidos por unas sombras que parecen devorarlo todo a su paso detrás de ellos. Se concluye que el avión quedó atrapado en el tiempo, en el pasado, pero el pasado es devorado por aquellas criaturas, destruyéndolo, quedando finalmente solo el presente.

Teoría, esta última, que no me agradó para nada, y decidí que el pasado si existe y está ahí para quien pueda visitarlo, o vislumbrarlo por lo menos. Así disfruto más comódamente películas como Regreso al Futuro, o El Efecto Mariposa, por nombrar algunas.

Por fortuna, no necesito probar, cual matemático, el porqué de ciertas cosas. Puedo aceptar bajo cierto nivel de confianza que algo "es como es porque puede ser así". De ese modo acepté la teoría de las dimensiones: hay cosas que estan aquí, al mismo tiempo y en el mismo lugar que nosotros, pero no podemos notarlas porque están en otro nivel de energía, vibración o dimensión. Inclusive puedo aceptar de ese modo el ¿dogma? o dicho religioso que escuché en mi infancia: "miles de ángeles caben en la punta de un alfiler". Si claro, el alfiler en nuestro mundo, y ellos en el suyo.

Ni siquiera contradice lo que también me enseñaron en la escuela: "todo ocupa un lugar en el espacio, y dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo". Digánselo a todos los guionistas de series y películas de terror o ciencia ficción donde los protagonistas cruzan el mismo pasillo al mismo tiempo pero no se encuentran.

No fue hasta hace poco que encontré, bellamente graficado, el concepto de las dimensiones. Quizás para mi que, repito, ya acepté como un hecho indiscutible que hay cosas que están aquí pero que no podemos ver por nuestras propias limitaciones de percepción, me resultó fascinante encontrar el siguiente video.

http://www.youtube.com/watch?v=7y3R1cKSEM8

miércoles, 8 de octubre de 2008

Nadie sabe para quien trabaja

Saliendo de una visita rápida a una amiga en un distrito que no frecuento mucho, me encontré cara a cara con un antiguo amor. Aquél que alguna vez me dijo: ¿Llegará el día en que nos crucemos y ya ni siquiera nos saludemos? - y al instante respondió - 'No, no creo que eso ocurra'.

Tal como él lo predijo, no ocurrió así. Ante mi cara de sorpresa, idéntica a la suya, nos sonreimos y saludamos casi al mismo tiempo e inmediatamente vino un fuerte, muy fuerte, abrazo que en realidad yo no esperaba de su parte.

Sin mucho trámite me invitó a "tomar un café" lo cual en buen romance quiere decir charlar un rato o ponernos al día. Como tenía bastante tiempo libre y aún mayor curiosidad acepté de buena gana.

Entonces, comenzó por contarme que se había casado y era el orgulloso padre de dos nenas. ¡Increíble!, pensé yo. No porque estuviera al tanto de algún problema de fertilidad o pensara que tenía pasta de soltero empedernido. Simplemente me pareció "diferente" el encontrarlo casado y padre.

Recuerdo cuando nos conocimos, yo estaba en los últimos ciclos de la universidad y casualmente coincidimos más de un par de veces en el mismo lugar. En aquél entonces yo me encontraba saliendo de una época de transición, me estaba re-encontrando. Algo usual en mi cada cierto tiempo.

Mis amigos de aquella época comenzaban a concentrarse en sus primeros trabajos y cada vez más se sumergían en las posibilidades de la tecnología, etc. etc. Por mi parte, reuniendo fuerzas para continuar mi camino, me sentía particularmente emotiva y sin muchos deseos de entrar de lleno en el mundo real.

Mi recién conquistado amigo suponía un perfecto balance para ese momento ya que podíamos hablar de temas en común que no le interesaban a nadie más en mi grupo de la facultad. Conforme fuimos estableciendo una relación, sin embargo, fueron evidentes las diferencias entre nosotros y aunque los últimos meses que nos frecuentamos ya no discutíamos tanto, era notorio que la magia se había roto.

Sin considerarme totalmente optimista diría que en ocasiones él tenía demasiadas nubes negras sobre sí, y yo que ya había pasado por ello me cansaba cada vez que sus tormentas azotaban mi rostro. En forma paradójica, y contrario a mi que me identifico mejor con la acidez del limón, él no tenía mayor problema en demostrar su afecto y quizás por eso pensaba en él como "mi terroncito de azucar". Un azúcar que se diluía tan pronto entraba en uno de sus conflictos existenciales o se empecinaba en algún asunto para lo cual casi siempre teníamos opiniones divergentes.

Existe la idea extendida que las mujeres maduramos más rápido y quizás ese haya sido el caso ya que, aún siendo contemporáneos en edad, a menudo sentía que nos separaban años de distancia. Ambos habíamos tenido experiencias diversas pero no similares. A él le parecía que yo criticaba demasiado, sobretodo a él mismo, se entiende, y yo terminé convencida que él era demasiado inseguro si tanto le afectaban mis observaciones.

Apartando las peleas tontas que tuvimos, fue una bonita relación que siempre recordaba con cariño y algo de ternura, incluyendo nuestros desencuentros existenciales.

Actualmente alejado de esas nubes tormentosas fue una sorpresa escuchar sus opiniones que parecían sacadas de mi propia cabeza. Mejor aún, lo encontré centrado en el presente, entusiasta con respecto al futuro, satisfecho de si mismo! Feliz de la vida!

Luego de una agradable tarde, al despedirnos, no pude dejar de pensar en todas las veces que conversamos y mantuvo su actitud reacia a mis ideas, para que ahora después de tantos años, lo encuentre más razonable y open mind.

Con algo de nostalgia pensé: hoy se parece más al hombre que siempre supe podía llegar a ser, pero mi ex-terroncito de azúcar endulza ahora otro corazón, que no es el mío.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Por qué algunos progresan y otros no?

Quién no ha leído o escuchado sobre las claves del éxito? En un mundo cada vez mas competitivo y muchas veces con mayor información de la que podemos procesar para nuestra utilidad, el siguiente artículo expone con bastante claridad la idea:

¿Por qué algunos progresan y otros no?
Por Joachim de Posada
24 de septiembre de 2008, 06:34 AM
http://mx.pfinance.yahoo.com/motor_de_cambio/134/por-qu-algunos-progresan-y-otros-no

Me encontré con un amigo quien es además cliente en el aeropuerto y me recordó una historia que yo había hecho en una de mis conferencias. He contado mil historias a través de los años y me acuerdo de muchas de ellas, por fortuna esta es una de las que me acuerdo porque tiene un gran valor y una gran lección que nos puede servir a todos.

Arturo trabajaba para una empresa moderna, progresista y con grandes planes para el futuro. Era un empleado serio, nunca faltaba al trabajo, dedicado a sus tareas, no perdía el tiempo chachareando o chismeando con otros empleados y lo que es muy importante, no se le escuchaba criticando a la empresa como hacen hoy en día tantos empleados, que muerden la mano que les da de comer. Arturo estaba orgulloso de que nunca le habían dado una amonestación en los dos años que le había dedicado a la empresa.

Una fría manana, al llegar por la entrada de los empleados se paró en el boletín de noticias a ver si había pasado algo nuevo. Vió que a Jonathan lo habían ascendido de puesto a una posición de supevisor. Jonathan llevaba solamente seis meses en la empresa y Arturo sintió que el no haber recibido ese ascenso, que tanto deseaba, era totalmente injusto.

Se armó de valor y fue a hablar con el gerente general de la empresa, el señor Rivera. Le dijo: “señor Rivera, trabajo en esta empresa hace dos años con gran esmero, hago muy bien el trabajo, lo que se me pide también lo llevo a cabo eficientemente y con gusto. Mi jefe puede confiar en mí porque sabe que no le voy a fallar. Hoy, cuando llegaba al trabajo, ví que a Jonathan le habían dado la posición de supervisor, la cual yo deseaba muchísimo. Siento que la empresa me ha ignorado, me ha dejado de lado y no ha sido justa conmigo".

"Está bien Arturo, entiendo tu punto de vista", respondió el gerente. "Estoy ahora mismo envuelto en un problema con un gran cliente que debo de resolver. En lo que termino y así te puedo atender con calma, ¿Serías tan amable de hacerme un favor?"


-Claro que sí, señor Rivera, mande usted
- Tengo una actividad muy importante esta noche y necesito ofrecer frutas durante el receso. Por favor, vete al supermercado de la esquina y averigua si tienen frutas frescas.


Arturo se levantó de la silla y salió hacia el supermercado a toda prisa para cumplir con su cometido. A los diez minutos, con una sonrisa, estaba de vuelta con la información. "Señor Rivera, le cuento que tienen melones para la venta".
- ¿Cuánto cuestan?, le preguntó el Señor Rivera a Arturo.
-Pues no sé, eso no lo pregunté.
- ¿Miraste a ver si tenían suficientes para la actividad? Estamos esperando 200 personas.
-Tampoco pregunté eso, señor.
-¿Tienen alguna otra fruta que pueda sustituir los melones?
-No lo sé, señor, pero se podían ver otras frutas en los anaqueles.
-Bueno, quédate sentado ahí un momento en lo que hago una llamada.


El gerente tomó el teléfono y le pidió a la secretaria que por favor, llamara a Jonathan. Cuando se presentó, el gerente le dió las mismas instrucciones que le había dado a Arturo.
Diez minutos más tarde, la secretaria anunció que tenía a Jonathan en el teléfono.


-Bien Jonathan, ¿qué has averiguado?
-Señor Rivera, tienen melones, los suficientes para atender a todas las personas que van a la actividad esta noche. También tienen plátanos, naranjas, papayas y mangos en suficiente cantidad para también suplir la actividad.


El melón estaba a tanto, el plátano a tanto y así siguió con los precios de las demás frutas. Había averiguado el precio de cada una de ellas.

-Por cierto, señor Rivera, me dijeron que si compraba las 200, me daban un descuento adicional de 10 por ciento. Ya separé los melones que fue la fruta que usted me pidió, pero lo llamo porque estoy aquí mismo con el dueño del supermercado y si usted desea que separe otra fruta o frutas, lo podemos concretar ahora mismo.
-Muchas gracias Jonathan, espera un tantito al teléfono.
-Arturo, ¿qué me preguntabas sobre nuestra decisión de promover a Jonathan?
-Perdone Señor Rivera, tengo que regresar a mi trabajo, dijo Arturo. No hay más nada que hablar. Gracias por su tiempo.


¿Cuál es la lección en esta historia que les he relatado?

Aquellos que triunfan en la vida son aquellos que hacen más de lo que se espera, consistentemente. Es bien importante la palabra, “consistentemente”. Hacerlo un par de veces no es suficiente. Hay que hacerlo muchas veces para crear un hábito.

Hoy en día, en un mundo tan competitivo donde nos desenvolvemos, cumplir con un trabajo, o sea, hacer el mínimo de lo que se nos pide, no es suficiente para lograr avanzar en una empresa. Ya hay mucha gente dispuesta a hacer más de lo que se pide. Por eso es que yo repito constantemente el principio que explico en mi libro “No te comas el marshmallow...todavía”: “Las personas exitosas están dispuestas a hacer cosas que las personas no exitosas no están dispuestas a hacer”.

Tome esto en consideración y aplíquelo y le aseguro que las posibilidades de que usted sea promovido se multiplicarán en el futuro, y si usted tiene su propio negocio y aplica esto con sus clientes, usted también será muy exitoso.



lunes, 21 de julio de 2008

Fuga de Gas: Episodio II

No podía ser de otro modo. Apenas han transcurrido un par de meses luego del primer incidente y ya tuvimos otro escape de gas en la misma zona, trayendo como consecuencia el abandono de sus hogares por parte de los vecinos del lugar. Es una lástima, pues las personas donde se realizan los trabajos del intercambio vial entre la avenida Universitaria y la avenida Colonial, viven ahora bajo la incertidumbre de tener amenazada su seguridad a causa del tan promocionado uso seguro del gas.

Para colmo de males, si la primera vez los encargados tardaron demasiado en llegar a solucionar el problema, en esta ocasión les han "recomendado" permanecer fuera de sus casas algunas horas adicionales hasta determinar con certeza que ya no existe peligro.

Si apenas están instaladas las redes de gas y aún no se masifica su consumo en los hogares. ¿Cómo será cuando tengan que atender a muchos más usuarios en diferentes zonas?


domingo, 29 de junio de 2008

Reciclar o no reciclar?

En un paseo realizado con mi familia al Parque de Las Leyendas noté unos letreros que indicaban lo siguiente "Prohibido recolectar botellas de plástico". Si el Parque tiene su propia política de reciclaje, bien por ellos! sino, están actuando como el perro del hortelano (que ni come ni deja comer), pues otras personas seguramente irían de paseo y recolectarían envases para luego venderlos.

Resulta que es bastante usual acudir a lugares públicos de recreación y observar, sobretodo niños, recolectando las dichosas botellas para luego entregárselas a su madre o alguna persona mayor. Lo cierto es que en algunas ocasiones yo misma cargo mis botellas vacías para dejarlas en casa. Esta costumbre comenzó así:

Hace un par de años, una conocida nuestra preguntó si teníamos botellas vacías de plástico para entregarle. Como ciertamente a menudo tenemos bastante material apto para reciclaje, mis padres decidieron entregárselo periódicamente. Ella al venderlo por su zona ganaba un sencillo y nosotros quedábamos con la satisfacción de darle un uso apropiado a los plásticos. Eso me recuerda que antes, cuando yo era más chica, regalábamos papel periódico en la tienda del frente o después a la casera del pollo. Aunque por ello insistían en obsequiar a cambio, una galleta a mis hermanas o una presa más de pollo a mi madre.

Actualmente algunos supermercados y tiendas por departamento dan muestras de conciencia ecológico-social, este es el caso de Metro, Wong y Saga, pues destinan colectores especiales en la entrada de sus locales para que los usuarios depositen el material reciclable. En algunos incluso se menciona a que institución será donado el material recolectado.

He notado tambien que menor acogida tiene la recolección de pilas usadas. Cada cierto tiempo llevo mis pilas AA descargadas para deshecharlas en el colector de Metro y casi siempre lo encuentro vacío, apenas un par de pilas en el fondo.

El último sábado acompañé a mi padre, quien regularmente acude a entregar: botellas de plástico, botellas de vidrio y cartones... a la iglesia (católica) más cercana. Antes lo hacía en una institución colindante pero solo recibían botellas de plástico. Para mayor satisfacción nuestra la iglesia acepta de todo. Bien por ellos!